La Blanca Paloma culminó en la mañana del jueves 20 de agosto su tradicional traslado desde la aldea de El Rocío hasta Almonte, donde permanecerá durante los próximos meses. Una Venida marcada por la emoción de los almonteños, la tradición de siglos y la lluvia en las últimas horas del camino.
Hay acontecimientos que no pueden entenderse únicamente mirando un calendario. La Venida de la Virgen del Rocío a Almonte es uno de ellos.
Cada siete años, la Blanca Paloma abandona su Santuario de El Rocío para regresar a Almonte, el pueblo del que es Patrona. Lo hace siguiendo un rito profundamente arraigado en la identidad de los almonteños: vestida con sus galas de Pastora, protegida durante buena parte del camino por el tradicional guardapolvo y llevada a hombros por los almonteños a través del histórico camino de Los Llanos.
La Venida de 2026 ha tenido, además, una circunstancia excepcional: se ha celebrado en el marco del Año Jubilar del Rocío, convirtiendo estos meses de permanencia de la Virgen en Almonte en un periodo especialmente significativo para la devoción rociera. La Hermandad Matriz mantiene que la Virgen es trasladada cada siete años, después del Rocío Chico, y permanece aproximadamente nueve meses en Almonte antes de regresar a la aldea para la Romería.
El Rocío Chico abrió el camino hacia la Venida
Aunque el traslado se produjo entre los días 19 y 20 de agosto, la Venida no comenzó realmente en esas fechas.
Durante los días previos, Almonte y la aldea de El Rocío vivieron el programa de cultos del Rocío Chico, una de las tradiciones religiosas más antiguas vinculadas a la Virgen.
El origen de estos cultos se encuentra en el Voto de Acción de Gracias realizado por el pueblo de Almonte en 1813, después de los acontecimientos de la Guerra de la Independencia. Desde entonces, el Rocío Chico constituye una de las grandes citas del calendario devocional almonteño.
La programación de 2026 culminó el miércoles 19 de agosto con la Solemne Función del Voto, celebrada a las 10:00 horas en el Santuario de Nuestra Señora del Rocío y presidida por el obispo de Huelva, monseñor Santiago Gómez Sierra. La celebración dio paso a la procesión eucarística previa al traslado.
Con los cultos finalizados, todo quedó preparado para uno de los momentos más esperados por Almonte.
La Virgen se viste de Pastora
Para emprender el camino hacia su pueblo, la Virgen del Rocío fue presentada con sus galas de Pastora, una estampa inseparable de los traslados septenales.
La imagen fue preparada para afrontar una noche de camino por los aproximadamente quince kilómetros que separan la aldea de El Rocío de Almonte.
La Hermandad Matriz establece que el rito comienza sin una hora fija predeterminada. Al igual que sucede durante la Romería, el momento exacto de iniciar el camino depende del propio desarrollo del rito y de los almonteños.
Sí existen, en cambio, momentos tradicionales perfectamente definidos: al atardecer se coloca el pañito y el guardapolvo para proteger a la imagen durante el camino y, al amanecer, ambas piezas son retiradas en el Alto del Molinillo, ya en Almonte.
La noche en la que el Rocío camina hacia Almonte
La Venida comenzó el miércoles 19 de agosto en la aldea de El Rocío.
La Virgen abandonó su Santuario para iniciar el camino acompañada por miles de personas y por los propios almonteños, que se encargaron de llevarla a hombros durante el traslado.
El recorrido tradicional discurre por el Camino de Los Llanos, atravesando el entorno natural que une la aldea con Almonte.
El Ayuntamiento de Almonte había preparado un dispositivo especial para estas jornadas y reguló también las tradicionales salvas de escopetas y trabucos, estableciendo las zonas concretas en las que podían realizarse durante el traslado. Entre ellas figuraban distintos puntos de El Rocío, el entorno de Matalagrana, el Pastorcito, el puente de Los Olivarejos y varios lugares del recorrido urbano de Almonte.
La tradición y la devoción volvieron a encontrarse durante una noche en la que el camino se convirtió, una vez más, en escenario de oración, cánticos, vivas y emoción.
El amanecer en El Chaparral
Uno de los momentos más simbólicos de la Venida llegó con las primeras luces del jueves.
En el Alto del Molinillo, en El Chaparral, la Virgen alcanzó uno de los puntos esenciales del rito.
Es allí donde tradicionalmente se retiran el pañito y el guardapolvo que han protegido a la imagen durante el camino. La Virgen recupera entonces su apariencia para afrontar el tramo final de la Venida y entrar en su pueblo.
Este momento tiene un enorme valor simbólico: después de atravesar durante toda la noche los caminos que unen El Rocío con Almonte, la Virgen se dispone a reencontrarse con sus vecinos.
La lluvia acompaña el tramo final
La meteorología quiso añadir un elemento inesperado a la Venida de 2026.
La lluvia hizo acto de presencia durante la mañana del jueves, obligando a extremar la protección de la imagen durante algunos momentos del recorrido.
A pesar de las condiciones meteorológicas, los almonteños continuaron acompañando a su Patrona hasta completar el camino.
La llegada a Almonte volvió a convertir sus calles en un enorme espacio de celebración. Los vecinos habían preparado durante meses el recibimiento, engalanando las calles por las que debía pasar la Virgen con flores de papel, arcos, romero y diferentes elementos de arquitectura efímera. La propia Hermandad Matriz destaca esta transformación del municipio como parte esencial de la Venida.
09:35 horas: la Virgen llega a la Parroquia de la Asunción
Después de toda una noche de camino, la Venida llegó a su final durante la mañana del jueves 20 de agosto.
A las 09:35 horas, la Virgen del Rocío entró en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Almonte, culminando oficialmente su traslado.
Con su entrada en el templo terminó una Venida que había comenzado muchas horas antes en la aldea y que volvió a reunir a miles de personas alrededor de una de las devociones marianas más importantes de Andalucía.
La Virgen ya estaba en Almonte.
Nueve meses junto a su pueblo
La llegada a la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción abre ahora una nueva etapa.
La Virgen permanecerá en Almonte aproximadamente nueve meses, antes de regresar nuevamente a la aldea de El Rocío con motivo de la Romería de 2027.
No se trata, por tanto, únicamente de un traslado de ida y vuelta.
Durante estos meses, Almonte recupera a su Patrona y la vida religiosa del municipio queda marcada por su presencia. La estancia de la Virgen se convierte en un periodo prolongado de cultos, oración y peregrinación, dentro además del Año Jubilar del Rocío.
Una Venida que forma parte de la identidad de Almonte
La Venida del Rocío no puede entenderse únicamente como una procesión extraordinaria.
Es una tradición que une fe, historia, devoción e identidad.
La Virgen sale de su Santuario cada siete años y recorre a hombros de los almonteños el camino que une El Rocío con Almonte. No existe un horario rígido que determine cada paso del traslado. El rito tiene sus propios tiempos y conserva una manera de celebrarse que ha pasado de generación en generación.
Precisamente ahí reside una parte fundamental de su singularidad.
No es solamente la llegada de una imagen.
Es el regreso de la Patrona al pueblo que la venera.
Un Año Jubilar para vivir el Rocío
La Venida de 2026 quedará además vinculada al Año Jubilar del Rocío, una circunstancia que amplía todavía más la dimensión religiosa de estos meses.
La Hermandad Matriz ha preparado un programa especial de actividades y propuestas vinculadas a este periodo, entre ellas exposiciones y diferentes iniciativas relacionadas con la historia y la devoción rociera.
Entre las propuestas culturales se encuentra la exposición «TRASLADO», dedicada fotográficamente a las Venidas de la Virgen, y «SAGRADA», exposición de Ricardo Gil vinculada a la dimensión espiritual y visual de la devoción rociera. Ambas forman parte de la programación especial de la Hermandad Matriz.
Una tradición que vuelve a hacerse realidad
Durante una noche y una mañana, miles de personas han vuelto a caminar detrás de la Virgen del Rocío.
Los almonteños han vuelto a llevarla a hombros.
El camino de Los Llanos ha vuelto a llenarse de devoción.
El Chaparral ha vuelto a contemplar uno de los momentos más esperados de la Venida.
Y Almonte ha vuelto a recibir a su Patrona.
La Virgen del Rocío ya está en Almonte.
Allí permanecerá durante los próximos meses, acompañando a su pueblo y esperando el momento en que, una vez más, emprenda el camino de regreso hacia su Santuario.
Porque cada siete años el Rocío vuelve a vivir una de sus tradiciones más profundas.
Y en 2026, esa tradición ha vuelto a cumplirse.
📷 Fotografías
Fotografías: Benito Álvarez
Imágenes realizadas durante la Venida de la Virgen del Rocío a Almonte 2026.





