Cada año, cuando llega la festividad del Corpus Christi, las calles de numerosas ciudades y pueblos de España se transforman para acoger una de las celebraciones religiosas más antiguas y solemnes del calendario litúrgico católico. En Sevilla, esta jornada adquiere una relevancia especial, hasta el punto de ser considerada la fiesta mayor de la ciudad junto a la Semana Santa.
Pero, ¿qué es realmente el Corpus Christi y qué celebran los católicos en este día?
La fiesta de la Eucaristía
El Corpus Christi, cuyo nombre completo en latín es Corpus Christi («Cuerpo de Cristo»), es la solemnidad en la que la Iglesia Católica celebra la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía.
Esta creencia constituye uno de los pilares fundamentales de la fe católica. Según la doctrina de la Iglesia, durante la consagración celebrada en la Santa Misa, el pan y el vino se convierten verdaderamente en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, aunque mantengan su apariencia externa.
La festividad nació en el siglo XIII impulsada por Santa Juliana de Cornillon y fue instituida oficialmente por el papa Urbano IV en 1264 mediante la bula Transiturus de hoc mundo. Desde entonces, el Corpus Christi se convirtió en una de las grandes solemnidades del cristianismo.
Una celebración que nace en la Última Cena
El origen de esta fiesta se encuentra en la Última Cena celebrada por Jesús junto a sus discípulos antes de su Pasión.
Durante aquella cena pascual, Cristo tomó el pan y el vino y pronunció las palabras que constituyen el fundamento del sacramento eucarístico:
«Tomad y comed todos de él, porque esto es mi cuerpo.»
«Tomad y bebed todos de él, porque este es el cáliz de mi sangre.»
Por este motivo, el Corpus Christi supone una proclamación pública de la fe en la Eucaristía y en la presencia sacramental de Cristo entre los fieles.
¿Por qué se celebra una procesión?
A diferencia de otras solemnidades litúrgicas, el Corpus Christi tiene una marcada dimensión pública.
La Iglesia quiso que la Eucaristía saliera de los templos para ser adorada por los fieles en las calles. De ahí surge la tradicional procesión del Santísimo Sacramento bajo palio, acompañada por autoridades religiosas, hermandades, representaciones civiles y miles de fieles.
Durante el recorrido, las calles son engalanadas con altares efímeros, colgaduras, flores y romero, creando un ambiente único de devoción popular.
El Corpus Christi en Sevilla
Pocas ciudades viven esta festividad con la intensidad de Sevilla.
La mañana del Corpus comienza con la procesión organizada por el Cabildo Catedral, en la que participa el Santísimo Sacramento acompañado por numerosas representaciones eclesiásticas, hermandades sacramentales y autoridades civiles y militares.
Uno de los aspectos más característicos de la celebración sevillana son los altares instalados a lo largo del recorrido por hermandades, instituciones y congregaciones religiosas. Estas estructuras efímeras exhiben algunas de las piezas más valiosas del patrimonio artístico de la ciudad y convierten el centro histórico en un auténtico museo al aire libre.
Además, la procesión incluye el tradicional desfile de pasos con imágenes históricas como Santa Ángela de la Cruz, las Santas Justa y Rufina, San Isidoro, San Leandro y la Custodia de Arfe, una de las joyas de la orfebrería española.
Una fiesta de fe, historia y patrimonio
Más allá de su dimensión artística y cultural, el Corpus Christi continúa siendo una celebración profundamente religiosa que recuerda a los creyentes la presencia permanente de Cristo en la Eucaristía.
Por ello, cada año miles de personas acuden a las calles para acompañar al Santísimo Sacramento, renovar su fe y participar en una tradición que ha permanecido viva durante siglos.
En Sevilla, donde la religiosidad popular forma parte esencial de su identidad, el Corpus Christi sigue siendo una jornada única en la que fe, historia, patrimonio y tradición se unen para rendir homenaje al Sacramento más importante de la Iglesia Católica.
