La Macarena Recupera una Estampa Histórica con el Manto de los Ángeles

Detalle del manto de los Ángeles de la Esperanza Macarena con bordados y ángel central Detalle de los bordados y del ángel central del histórico manto de los Ángeles de la Esperanza Macarena.

María Santísima de la Esperanza Macarena vuelve a lucir una pieza vinculada a los años posteriores al incendio de San Gil y recupera una imagen apenas documentada en la historia de la Hermandad

María Santísima de la Esperanza vuelve a presentar estos días una imagen poco habitual. La Macarena ha recuperado para su vestimenta el conocido como manto de los Ángeles, una pieza histórica del patrimonio de la corporación que permite volver a contemplar a la Virgen con una configuración que llevaba décadas fuera de uso.

La Hermandad presentó a la Esperanza con este conjunto el pasado 9 de septiembre, recuperando así una estampa relacionada con uno de los periodos más complejos de la historia macarena. La pieza se sitúa cronológicamente entre 1936 y 1942 y apenas cuenta con referencias documentales. Una de las principales pistas sobre su utilización procede de una fotografía tomada en 1942, cuando la Hermandad se encontraba en la iglesia de la Anunciación tras abandonar temporalmente San Gil.

La recuperación del manto adquiere especial interés porque permite unir en una misma imagen patrimonio, memoria histórica y evolución del ajuar de la Esperanza.

Un manto nacido en una etapa especialmente difícil

Para comprender el valor de esta pieza hay que situarse en el verano de 1936.

El incendio de la iglesia de San Gil supuso un duro golpe para el patrimonio de la Hermandad de la Macarena. Entre las pérdidas se encontraba buena parte de los mantos de camarín que formaban parte del ajuar de la corporación.

El manto de los Ángeles sobrevivió a aquel periodo y aparece relacionado con la Esperanza en la fotografía conservada de 1942, ya durante la estancia de la Hermandad en la iglesia de la Anunciación. Esa referencia fotográfica es especialmente valiosa porque permite identificar una pieza de la que apenas existe documentación histórica.

No estamos, por tanto, ante un manto recuperado únicamente por razones estéticas. Su presencia actual permite reconstruir visualmente una pequeña parte de la historia de la Macarena durante aquellos años.

De manto de camarín a pieza recuperada

El origen de la pieza está ligado al uso de la Virgen de la Esperanza como manto de camarín. Su configuración respondía a esa función y explica algunas de sus características.

El traslado de la Hermandad a la actual Basílica de la Macarena en 1949 cambió las circunstancias. La nueva disposición del camarín hizo que la pieza dejara de utilizarse y permaneciera durante décadas fuera de las vestimentas habituales de la Esperanza.

Ese largo periodo de inactividad explica que su recuperación actual tenga también un componente de reivindicación patrimonial: una pieza que había quedado fuera de los usos habituales vuelve a formar parte de la imagen pública de la Virgen.

Una restauración que permitió recuperar el manto

La recuperación no habría sido posible sin la intervención realizada en 2024 por José Antonio Grande de León.

La restauración permitió actuar sobre el conjunto y, especialmente, solucionar una de las limitaciones que tenía la pieza: su parte posterior. El frontal concentraba el trabajo de bordado, mientras que la zona trasera no estaba preparada para ser contemplada de la misma manera.

Durante la intervención se incorporó el mismo terciopelo utilizado en el frontal para completar la parte posterior. De esta forma, el manto recuperó una apariencia integral y amplió sus posibilidades de utilización.

La actuación se integró en el programa de recuperación y conservación del patrimonio textil de la Hermandad de la Macarena, que durante los últimos años ha permitido recuperar distintas piezas de su ajuar.

Los ángeles que dan nombre a la pieza

El elemento que da personalidad al manto se encuentra en su zona frontal.

Dos ángeles forman parte de la composición y su diseño guarda una clara relación con el lenguaje ornamental desarrollado por Juan Manuel Rodríguez Ojeda, especialmente con el histórico manto de malla de la Esperanza realizado entre 1899 y 1900.

La pieza incorpora además bordados procedentes de vestidos de toreros, junto a otros elementos que fueron realizados expresamente para completar la composición. El resultado es un manto que reúne diferentes aportaciones y momentos de la tradición del bordado sevillano.

Ese carácter acumulativo es precisamente uno de sus principales atractivos patrimoniales: no responde únicamente a una concepción ornamental cerrada, sino que conserva elementos que hablan de diferentes momentos de la historia de la Hermandad.

Un conjunto que también recupera otras piezas del ajuar

La Esperanza aparece actualmente acompañada por otros elementos de especial relevancia dentro de su patrimonio.

Entre ellos se encuentra la saya conmemorativa del 50.º aniversario de la Coronación Canónica, realizada en 2014 por el taller de Charo Bernardino. También completa la vestimenta una toca de rombos realizada por Francisco Carrera Iglesias en 2008, concebida como recreación de una pieza vinculada a Rodríguez Ojeda.

La Virgen luce asimismo la corona realizada en 1941 en la joyería de Salvio Miguel Dalmás, una pieza incorporada al patrimonio de la Esperanza en aquella etapa histórica.

Todo ello hace que la recuperación del manto no pueda entenderse de forma aislada. La elección del conjunto permite establecer un diálogo entre piezas de diferentes épocas y mostrar la evolución del patrimonio de la Esperanza.

Recuperar la memoria a través del patrimonio

La importancia de esta recuperación está, en definitiva, en que la Macarena vuelve a mostrar una imagen que pertenece a su propia memoria histórica.

La fotografía de 1942 constituye una referencia excepcional para conocer cómo se presentaba entonces la Esperanza. Más de ocho décadas después, aquella configuración vuelve a ser visible gracias a la recuperación y restauración del manto.

La actuación demuestra además que el patrimonio cofrade no se limita a conservar piezas antiguas. También consiste en investigar, restaurar y devolver al uso aquellas obras que permiten comprender mejor la historia de una Hermandad.

En el caso del manto de los Ángeles, su regreso devuelve protagonismo a una pieza discreta dentro del enorme patrimonio de la Macarena, pero cargada de significado por la época a la que pertenece y por las circunstancias que rodearon su conservación.

La Esperanza vuelve así a lucir un manto que forma parte de una de las páginas menos conocidas de su historia. Una recuperación que convierte una antigua fotografía en una imagen nuevamente presente en la Basílica.

Fotografías: Hermandad de la Esperanza Macarena | Manuel Fdez. Rando / Pablo Martínez

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