La Virgen de los Dolores del Cerro del Águila protagonizó este domingo una histórica jornada de oración, devoción y evangelización con motivo de la apertura de la misión pastoral del Arciprestazgo de Amate-Cerro del Águila.
Durante más de quince horas, la Dolorosa recorrió distintos puntos de estos barrios y visitó las parroquias de San Lucas Evangelista, Nuestra Señora de la Blanca Paloma y Nuestra Señora de la Candelaria.
La jornada comenzó a primera hora de la mañana. A las 7:00 horas, Nuestra Señora de los Dolores abandonó su templo del Cerro del Águila para participar en un Rosario de la Aurora que la llevó hasta la parroquia de San Lucas Evangelista, donde estaba prevista su llegada alrededor de las 10:00 horas.
Allí tuvo lugar a las 11:00 horas la misa mayor dominical, que sirvió como acto de apertura de esta misión pastoral y evangelizadora, una iniciativa que se desarrollará durante el curso 2026-2027 en las diferentes comunidades del Arciprestazgo de Amate-Cerro del Águila.
Una misión para acercar la Iglesia a los barrios
La iniciativa tiene un marcado carácter pastoral y pretende fortalecer la unión entre las distintas parroquias de esta zona de Sevilla, reavivar la vida de fe y acercar la Iglesia a aquellas personas que se encuentran más alejadas.
En este contexto, la Virgen de los Dolores ha asumido un papel especialmente significativo. La Dolorosa del Cerro es considerada la devoción mariana más antigua del actual Arciprestazgo y, precisamente en este 2026, se conmemora el centenario del nacimiento de su devoción en el barrio.
La misión coincide además con los cien años de presencia de la Iglesia diocesana en esta zona de Sevilla, convirtiendo la jornada del domingo en uno de los primeros grandes acontecimientos de un proyecto pastoral que continuará durante los próximos meses.
Tras la celebración de la Eucaristía, la Virgen permaneció durante varias horas en la parroquia de San Lucas Evangelista para la veneración de los fieles. Por la tarde comenzó el regreso hacia el Cerro, completando una jornada extraordinaria que volvió a poner a la piedad popular al servicio de la evangelización.
La Virgen visita La Blanca Paloma y la Candelaria
Durante el recorrido de regreso, Nuestra Señora de los Dolores pasó por las parroquias de Nuestra Señora de la Blanca Paloma y Nuestra Señora de la Candelaria, antes de continuar hacia su templo del Cerro del Águila.
La imagen estuvo acompañada durante este traslado por la Sociedad Filarmónica Nuestra Señora de las Nieves de Olivares. El itinerario permitió que numerosos vecinos de Amate, Los Pajaritos y otras zonas del entorno pudieran acompañar a la Dolorosa durante su paso por sus calles.
La jornada adquirió así un significado que fue mucho más allá de una salida extraordinaria. La Virgen se convirtió en punto de encuentro entre diferentes comunidades parroquiales y en símbolo de una Iglesia que pretende salir de sus templos para acercarse a los barrios y a sus vecinos.
Una jornada marcada también por el patrimonio
La Hermandad del Cerro preparó especialmente a la Virgen de los Dolores para esta misión. Entre los estrenos destacó un broche con el monograma de María, realizado por Joyería El Toisón a partir de oro donado por los propios devotos.
También se estrenaron nuevas molduras de las andas, realizadas en madera de pino Flandes, diseñadas por José Luis Elena Pérez y doradas al agua con oro fino por Enrique Castellanos Luque. La ornamentación incorpora motivos vegetales y nardos, vinculados a la tradición de los Rosarios de la Aurora y a las antiguas procesiones letíficas de septiembre.
La Virgen lució igualmente la saya bordada por Fidela Velázquez en 1984, recientemente restaurada y pasada a nuevo soporte por Francisco Carrera «Paquili».
Otro de los detalles de especial significado fue la presencia sobre las andas del relicario de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder que la corporación del Señor de San Lorenzo ofreció a la Hermandad del Cerro. La pieza contiene reliquias procedentes de una antigua intervención sobre el Señor y acompañó a la Dolorosa durante esta jornada tan especial.
El Cerro inicia un curso pastoral muy especial
Con su regreso al templo del Cerro del Águila, la Virgen de los Dolores puso el punto final a una jornada de más de quince horas que llevó su presencia a diferentes barrios y comunidades del Arciprestazgo.
Pero la jornada del domingo no supone un punto final. Al contrario, representa el comienzo de una misión pastoral que continuará durante todo el curso 2026-2027 con distintas acciones pastorales, sociales y formativas.
La Dolorosa del Cerro ha sido, en este primer paso, el vínculo entre parroquias y vecinos. Una imagen que salió de su templo para encontrarse con su pueblo y que, durante una jornada completa, convirtió las calles de Amate y Los Pajaritos en un espacio de oración, convivencia y evangelización.
Fotografía: Hermandad Dolores del Cerro
