La Divina Pastora de Santa Marina Alza su Voz contra la Violencia hacia la Mujer

Divina Pastora de Santa Marina durante su salida procesional La Divina Pastora de Santa Marina sobre su paso tras su salida procesional. Fotografía Hermandad de la Divina Pastora de Santa Marina

Por décimo año consecutivo, los codales con los nombres «Madre», «Mujer», «Hija» y «Esposa» acompañaron a la Divina Pastora durante su salida procesional

La devoción también puede convertirse en un mensaje. Y, en ocasiones, ese mensaje trasciende los límites de una procesión para poner el foco sobre una realidad que continúa golpeando a nuestra sociedad.

La Divina Pastora de Santa Marina volvió este domingo, 20 de septiembre, a recorrer las calles de su entorno en su tradicional procesión de gloria. Pero entre los elementos que acompañaron a la imagen hubo uno especialmente significativo: cuatro codales con los nombres «Madre», «Mujer», «Hija» y «Esposa», colocados sobre el paso como reivindicación contra la violencia hacia la mujer.

No se trata de un gesto puntual. La Hermandad mantiene esta iniciativa desde hace diez años, convirtiendo cada salida de la Divina Pastora en una oportunidad para recordar a las mujeres que sufren violencia y reivindicar el compromiso de toda la sociedad frente a esta lacra.

Cuatro palabras, un mismo mensaje

«Madre», «Mujer», «Hija» y «Esposa».

Cuatro palabras que representan diferentes vínculos y etapas de la vida, pero que tienen algo en común: todas las mujeres merecen vivir libres de violencia.

Los codales fueron colocados durante el acto de fundición de los cirios, presentado por el periodista y hermano de la corporación Diego Geniz. En esta ocasión participaron en la colocación Rocío Barragán Barragán, delegada territorial de Igualdad de la Junta de Andalucía; Ana Belén Panadero Tudela, coordinadora de la empresa Dedicares; María del Pilar Torras Barneto, delegada de Glorias del Consejo de Cofradías, y Matilde Silva Robles, alcaldesa de la Hermandad de los Negritos.

El gesto adquirió así un significado especial antes de que la Divina Pastora saliera a las calles.

La procesión de la Divina Pastora

La corporación celebró su salida procesional dentro de las fiestas de septiembre, con salida desde su capilla de la calle Amparo.

Este año el recorrido presentó además una modificación significativa: la Divina Pastora transitó por la calle que lleva su propio nombre en sentido inverso al que venía realizando desde 2003. El itinerario discurrió por Madre María de la Purísima, San Juan de la Palma, Feria, Plaza de Monte-Sión, González Cuadrado, Divina Pastora, Plaza del Cronista, San Blas, Inocentes, San Luis, Plaza de San Marcos, Castellar, Feria y Aposentadores, antes de regresar a su capilla.

La imagen volvió a presentarse sobre un cuidado conjunto floral dispuesto por Juan Manuel León, en el que el tradicional granado compartió protagonismo con flores, pájaros y mariposas.

El manto verde de su Coronación

Entre las piezas que lució la Divina Pastora destacó especialmente el manto de tisú verde regalado en 2025 por un grupo de hermanos con motivo de su Coronación Canónica.

La pieza fue realizada por Bordados Salteras a partir de los bordados de un manto antiguo. La Virgen también lució su saya de tisú rosado bordada en oro fino y las puñetas de encaje de oro realizadas por Alfonso Aguilar y regaladas el pasado año por la Hermandad del Amparo.

Asimismo, estrenó un nuevo sombrero de encaje de plata antigua realizado por Jorge Pestano y José Luis Ortiz, donado por Álvaro Martín, hermano y vestidor de la Divina Pastora.

Entre sus joyas destacó también la «Cruz de la Esperanza», regalo de la Hermandad de la Macarena durante su función principal de instituto.

Una tradición que mira al presente

Las hermandades y cofradías conservan tradiciones centenarias, pero también forman parte de la sociedad en la que viven.

Por eso, iniciativas como la de la Divina Pastora de Santa Marina tienen un valor que va más allá de lo estrictamente procesional. Durante una tarde de septiembre, entre música, flores, devoción y patrimonio, cuatro palabras recuerdan una realidad que no debería ser olvidada: ninguna mujer debe sufrir violencia por el hecho de serlo.

Y quizá ahí esté uno de los valores más importantes de una hermandad: ser capaz de conservar su historia sin permanecer ajena a las preocupaciones del presente.

La Divina Pastora volvió a salir a las calles. Pero, un año más, aquellos cuatro cirios hicieron que su paso llevara consigo algo más que luz.

Llevaron un mensaje.

Madre. Mujer. Hija. Esposa.

Cuatro nombres. Una misma reivindicación.

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