El Domingo de Ramos de 2026 devolvió a Sevilla la estampa más reconocible de su Semana Santa: calles repletas desde primeras horas de la mañana, balcones engalanados y un ambiente de ilusión que acompañó a las hermandades durante toda la jornada. El buen tiempo, con cielos despejados y temperaturas frescas pero agradables, favoreció una masiva presencia de público que convirtió nuevamente a este día en uno de los más concurridos de toda la Semana Mayor.
Desde primeras horas, los aledaños de los templos comenzaron a llenarse de fieles y curiosos que aguardaban la salida de las primeras cofradías. La jornada arrancó con la puntualidad habitual y con el aroma a incienso extendiéndose por los barrios, mientras las primeras cruces de guía abrían paso a un día largo e intenso en lo cofrade.
La mañana: solemnidad y estrenos en los primeros compases
La mañana del Domingo de Ramos dejó imágenes de gran belleza en distintos puntos de la ciudad. Hermandades como La Borriquita volvieron a protagonizar el tradicional inicio de la jornada, con una gran presencia de niños y familias acompañando al Señor en su entrada triunfal en Jerusalén, símbolo inequívoco del comienzo de la Semana Santa sevillana.
Uno de los focos de atención estuvo en la Hermandad de la Sagrada Cena, que afrontó nuevamente su discurrir por una zona urbana condicionada por obras en el entorno de la Encarnación. Este hecho obligó a extremar la organización y el control del cortejo, que logró avanzar con orden pese a la complejidad del entorno.
El tránsito por el centro histórico comenzó a mostrar ya los primeros signos de la intensa afluencia de público, con calles completamente abarrotadas en puntos clave como la Plaza del Salvador y los accesos a la carrera oficial.
La tarde: momentos destacados y primeras incidencias
A medida que avanzaba la jornada, la ciudad alcanzó uno de sus momentos de mayor intensidad. La presencia de público fue constante en enclaves emblemáticos, con especial atención a los pasos por el centro y las zonas tradicionales de contemplación.
Entre los momentos más señalados destacó el paso de la Hermandad de la Estrella por el Puente de Triana, uno de los instantes más esperados por los cofrades, que volvió a congregar a miles de personas en ambas orillas del Guadalquivir. La salida y posterior recorrido de esta corporación mantuvieron el pulso emotivo característico del Domingo de Ramos.
También dejaron momentos de especial solemnidad las hermandades de La Hiniesta, San Roque y La Amargura, cuyos cortejos discurrieron con el recogimiento propio de sus estilos y con un notable acompañamiento musical que contribuyó a realzar cada paso.
Sin embargo, la jornada no estuvo exenta de incidencias. Durante la tarde se registró un incendio en un establecimiento situado en la calle Cuna, lo que obligó a activar a los servicios de emergencia y a reorganizar el tránsito en la zona. Aunque la intervención fue rápida y eficaz, el suceso provocó ajustes puntuales en itinerarios y generó momentos de incertidumbre entre los asistentes.
La noche: retrasos acumulados y un cierre exigente
Con el paso de las horas, la acumulación de público y los ajustes derivados de las incidencias comenzaron a reflejarse en los horarios. La carrera oficial experimentó retrasos progresivos que fueron aumentando conforme avanzaba la noche.
Hermandades como El Amor, La Paz y La Estrella tuvieron que adaptar sus ritmos para mantener la seguridad y el orden en sus recorridos, lo que derivó en un notable desfase respecto a los horarios previstos inicialmente.
El cierre del Domingo de Ramos se produjo con un retraso acumulado superior a una hora, reflejo de la complejidad logística que caracteriza a esta jornada, considerada tradicionalmente una de las más exigentes del calendario cofrade sevillano.
A pesar de estos contratiempos, el ambiente general se mantuvo dentro de la normalidad y las hermandades lograron completar sus estaciones de penitencia sin incidencias graves que alteraran el desarrollo global del día.
Un Domingo de Ramos multitudinario y de gran intensidad cofrade
El balance general del Domingo de Ramos de 2026 puede calificarse como positivo desde el punto de vista cofrade. El buen tiempo permitió que Sevilla viviera una jornada plenamente primaveral, en la que la devoción y la tradición volvieron a ser protagonistas en cada barrio y en cada rincón del centro histórico.
La ciudad volvió a demostrar su capacidad organizativa ante una jornada de enorme complejidad, marcada por la coincidencia de múltiples cortejos y por la elevada presencia de público.
Con los primeros nazarenos regresando a sus templos bien entrada la madrugada, Sevilla cerró un Domingo de Ramos que, pese a los retrasos y la incidencia puntual registrada en el centro, dejó imágenes imborrables y confirmó, una vez más, el profundo arraigo de la Semana Santa en la vida de la ciudad.
Fotografía y Video: Rocío Rai
