El Cristo de la Buena Muerte Guía a Sevilla en el Inicio Cuaresmal

Cristo de la Buena Muerte en el Vía Crucis del Consejo 2026 en la Catedral de Sevilla

Sevilla inició anoche su camino cuaresmal con la celebración del Vía Crucis del Consejo General de Hermandades y Cofradías de la Ciudad de Sevilla, presidido en este 2026 por el Santísimo Cristo de la Buena Muerte de la Hermandad de la Hiniesta.

El primer lunes de Cuaresma volvió a reunir a las hermandades penitenciales de la ciudad en torno a un mismo altar, el de la Catedral de Sevilla, donde se desarrolló el rezo de las catorce estaciones en un clima de profundo recogimiento.

Traslado desde San Julián

A las 16:15 horas se abrían las puertas de la parroquia de San Julián para iniciar el traslado del Crucificado hasta el templo metropolitano. El cortejo, dispuesto con la sobriedad propia de este acto, avanzó sin acompañamiento musical, dejando que el silencio y la oración marcaran el paso.

La imagen, obra de Antonio Castillo Lastrucci (1938), fue presentada erguida sobre andas, ofreciendo una estampa de gran fuerza devocional. La serena anatomía del Señor, clavado en la Cruz, concentraba todas las miradas a su paso por el centro histórico, donde numerosos fieles aguardaban el discurrir del cortejo.

El rezo en la Catedral

Ya en el interior de la Catedral, tras acceder por la Puerta de las Campanillas, el Cristo de la Buena Muerte fue dispuesto para presidir el ejercicio piadoso. Representaciones de las hermandades sevillanas participaron en la proclamación de las estaciones, en un acto que subraya el carácter unitario de la religiosidad popular hispalense.

El arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses, presidió el rezo, invitando a vivir la Cuaresma como tiempo de conversión auténtica y de renovación interior. Sus palabras pusieron el acento en la dimensión evangelizadora de las hermandades y en la necesidad de que la tradición esté sostenida por una fe viva.

Regreso y cierre de la jornada

Concluido el Vía Crucis, el Crucificado emprendió el regreso a San Julián en la noche sevillana, culminando una jornada marcada por la sobriedad, el orden y el recogimiento. Pasadas las once y media, la Hermandad de la Hiniesta recogía a su titular, cerrando así una de las citas centrales del calendario cofrade.

El Vía Crucis del Consejo vuelve a situar a la ciudad ante el misterio de la Cruz, recordando que la Cuaresma no es antesala estética de la Semana Santa, sino tiempo de preparación espiritual. Bajo la mirada del Cristo de la Buena Muerte, Sevilla ha comenzado ese itinerario interior que desembocará, en pocas semanas, en la celebración de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.

Fotografía: Juanjo Vela

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