La Catedral de Sevilla ha iniciado una intervención de mantenimiento en la imagen de Nuestra Señora de los Reyes y el Niño, dentro de su programa habitual de conservación del patrimonio artístico y devocional del templo.
Los trabajos tienen un carácter preventivo y conservativo, sin alterar la obra, y buscan garantizar su buen estado tras el uso litúrgico y devocional continuado.
Una actuación preventiva y necesaria
La intervención se lleva a cabo tras los cultos más recientes, con el objetivo de prevenir posibles deterioros causados por el paso del tiempo y el contacto directo de los fieles.
El Cabildo Catedral ha programado estos trabajos para que la imagen pueda regresar a la Capilla Real en perfectas condiciones antes de su reapertura al culto.
Trabajos sobre la policromía y las manos
El restaurador Enrique Gutiérrez Carrasquilla, bajo la supervisión de la conservadora del Cabildo Catedral, se encarga de la actuación.
Entre las labores previstas se encuentra la eliminación de manchas de carmín en las manos de la Virgen, así como la corrección de pequeños desgastes provocados por la tradicional práctica del besamanos.
También se actuará sobre pérdidas puntuales de policromía, especialmente en zonas sensibles como las sienes, donde el roce de alfileres ha generado desgaste con el paso de los años.
Intervención también en la imagen del Niño
La imagen del Niño recibirá igualmente una atención específica. Los trabajos se centran en ajustes cromáticos leves en áreas donde se han detectado pequeñas pérdidas de color.
Todas las actuaciones respetan los criterios de mínima intervención y reversibilidad, habituales en la conservación del patrimonio sacro.
Finalización antes del Miércoles de Ceniza
Los trabajos se desarrollan en espacios técnicos del Cabildo Catedral, preparados para este tipo de intervenciones. Está previsto que concluyan antes del Miércoles de Ceniza, coincidiendo con la reapertura de la Capilla Real.
Con esta actuación, la Catedral de Sevilla reafirma su compromiso con la conservación responsable de una de las devociones más queridas de la ciudad.
Fuente: Catedral de Sevilla
Fotografía: Benito Álvarez
