La Catedral de Sevilla Enriquece su Patrimonio con un Nuevo Relicario para San Manuel González

La Santa Iglesia Catedral de Sevilla ha incorporado a su patrimonio artístico y devocional un nuevo relicario destinado a custodiar las reliquias de San Manuel González, uno de los hijos más ilustres de la ciudad y figura destacada de la espiritualidad eucarística del siglo XX.

La pieza, encargada por el Cabildo Catedral y realizada íntegramente en Sevilla siguiendo las técnicas tradicionales de orfebrería, fue terminada en 2025 y destaca por su riqueza simbólica y elaborada ejecución. Está concebida para integrarse con dignidad en el conjunto artístico del templo metropolitano y servir como espacio permanente para la veneración del santo sevillano.

El nuevo relicario, fabricado en plata de ley en su color natural, presenta una base rectangular con un perfil mixtilíneo articulado mediante ménsulas que acogen emblemas heráldicos. En su parte frontal luce el escudo episcopal de San Manuel González, acompañado de su lema espiritual Sustinui qui consolaretur, extraído del Salmo 68, que resume su profunda devoción centrada en la Eucaristía.

En la parte posterior se sitúa el escudo del Cabildo Catedral, representado por la Torre Mayor y dos jarras de azucenas, acompañado de una inscripción latina que documenta el encargo y la datación de la obra.

El orfebre sevillano Joaquín Ossorio es el autor de esta obra, que incorpora también pequeñas figuras de seises modeladas por el escultor Álvaro Abrines. Estas figuras recuerdan la vinculación de San Manuel con la Catedral desde su infancia, cuando formó parte de esta histórica institución asumiendo el papel de niño seise.

Sobre la peana se eleva un fuste que evoluciona hacia un cuerpo octogonal, ricamente detallado con molduras y asas de roleos, mientras que en la parte superior se sitúa el relicario ovalado, decorado con motivos barrocos y repujados por ambos lados. En el centro de esta pieza se encuentra la reliquia de San Manuel, concebida como el eje visual y espiritual de toda la composición.

Con la llegada de este relicario, la Catedral de Sevilla no solo amplía su ya valioso patrimonio artístico, sino que también refuerza la memoria y devoción en torno a San Manuel González, conocido también como el “Obispo del Sagrario Abandonado” por su dedicación a la adoración eucarística y su estrecha relación con la ciudad y el templo metropolitano.

La obra se presenta como un testimonio de fe, arte y continuidad histórica al servicio de la comunidad católica de Sevilla, subrayando la importancia de preservar y poner en valor el legado espiritual y cultural que une a la Catedral con sus santos locales.

Fuente y Fotografía: Catedral de Sevilla

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